Se dice que en la antigüedad, las mujeres tenían partos sin dolor y era gran causa de dicha, como es actualmente en la mayoría de las ocasiones, el dar a luz a un nuevo ser.
Y aunque no se pueda comprobar que en realidad halla sido esto cierto, hay algunos libros antiguos que refieren que fue así. Libros como el Génesis en el antiguo testamento, en donde se hace sugerencia que Eva, había podido dar a luz hijos sin dolor alguno cuando estaba en el paraíso terrenal antes de haber sido expulsada y destinada al horrible martirio de tener hijos con terribles dolores, (con lo cual, todas sus hijas por generaciones estaríamos condenadas de la misma manera). Existen, libros gnósticos donde se menciona que en el pasado hubieron continentes donde la gente vivió muchos años libres de enfermedades y teniendo hijos sin molestia alguna. También quedan las menciones de antiguas tribus en África (antes de ser invadidas por las religiones patriarcales) y por supuesto, en el medio oriente de donde tienen origen las pruebas arqueológicas más antiguas acerca de una religión matriarcal. Es una pena que hoy sea el principal lugar donde la figura femenina vale menos que un puñado de cereal.
Antiguamente, en los círculos de mujeres sabias de sociedades indígenas americanas, se practicaba el uso de algunas hierbas, cánticos y meditaciones para alcanzar estados alterados de conciencia a la hora del parto, ya que ese momento era considerado todo un ritual con uno de los significados más sagrados, el milagro de la vida, el nacimiento, como comprobación de la rueda infinita del cambio, y que al igual que las estaciones del año, nos hace pertenecientes a los efectos naturales de la madre tierra. Los pueblos antiguos más apegados a las creencias ligadas a la tierra eran las que más conocimiento tenían acerca de cómo conducir un parto sin dolor. Las antiguas parteras, comadronas y matronas que tenían en sus manos el llevar a cabo estos acontecimientos, habían obtenido sus conocimientos de generación en generación y en si todas las mujeres, desde niñas veían la hora del alumbramiento como algo completamente natural , las jóvenes primerizas de ese entonces no llegaban con miedo a ese momento como lo es ahora en la actualidad, porque ellas convivían con eso todo el tiempo siendo partícipes en muchas ocasiones de los partos de las demás mujeres de su comunidad.
Esas eran horas sagradas para las mujeres antiguas, festejaban y bebían, cantaban a lo alto y curiosamente sus partos los hacían en los bosques, fuera de una choza, trataban de que el parto ocurriera de la forma mas apegada a la tierra, desarrollándose ese gran acontecimiento como una gran comunión con la madre tierra a la que ellas adoraban.
Es lógico pensar que en estos últimos miles de años, las mujeres tengan partos con dolor, coincidentemente con los patriarcados, que nos han hecho sentirnos sucias desde nuestra primera menstruación y nos han enseñado a encerrarnos, a ocultarnos y a negar nuestra femineidad. Nos han quitado todos nuestros poderes naturales y hemos creado una barrera para castigarnos nosotras mismas, con dolor. Es claro que hay una causa biológica en nuestro cuerpo que causa estos síntomas, pero lo que no es claro es por qué si un cuerpo esta hecho para procrear, para dar vida a un nuevo ser, sea el único que tenga estos dolores casi inimaginables, siendo que todas las demás creaturas de la tierra que procrean y dan vida a otro ser, parecen disfrutar hacerlo. Las gatas por ejemplo siempre están ronroneando al tener a sus crías, los demás mamíferos y demás animales no parecen sufrir daño alguno, ni grandes dolores, ni que se estuvieran desgarrando por dentro como pareciera ser el caso de nosotras. Definitivamente los dolores de parto tienen que ver con la creencia tan penetrada ya en nuestro subconsciente y al parecer hemos moldeado a nuestro cuerpo para que funcione así. Hay algunos centros holísticos que tratan de enseñar a las futuras madres a tener partos sin dolor y con una eficacia sorprendente, cada vez mas y mas personas se preparan en estos centros de ayuda a la mujer y muchos de estos centros ya han experimentado incluso la participación con animales como los delfines, que parecieran saber algo que nosotros no. Lo mismo ocurre cuando se llevan perros y gatos a convivir con niños enfermos, ancianos y gente desequilibrada. Esto es una prueba de que al acercarnos a la naturaleza, en todos sus aspectos, animal, mineral, vegetal, nos sentimos conectados con algo que nos hace sentirnos vivos. Esa energía resulta ser la más antigua forma de cariño que un ser recuerda desde que es concebido en armonía, el abrazo de una Madre, pero una madre Cósmica que ha procreado todo lo que se ve y no se ve. Todos los actos de amor y de placer son actos de la Diosa, entonces cuando creamos esto en el corazón, cambiarán las formas de traer niños al mundo, ellos nacerán en un orgasmo de alegría, con una madre renovada, entera y llena de felicidad como nunca se ha experimentado desde eras antiguas.
Es tiempo de volver a la Tierra y convertirnos en ella…
Es tiempo de conectarnos con la Antigua Madre y entender que somos parte de ella…
Lobita




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